ANTONIO REQUENI

"Las Alusiones" de Roberto Di Pasquale

El escritor mexicano Emilio Abreu Gómez escribió un libro basado en antiguas leyendas de Guatemala, uno de los países en los que vivió Roberto Di Pasquale como funcionario de la UNESCO. Dicho libro se titula "Canek", que es el nombre del protagonista, un viejo maya, cargado de experiencia, que dialoga con Guy, su joven discípulo.

"Canek habló a Guy:
- Mira el cielo, cuenta las estrellas.
- No se pueden contar.
- Mira la tierra, cuenta los granos de arena.
- No se pueden contar.

Canek dijo entonces: Aunque no se conozca, existe el número de las estrellas y el número de los granos de arena. Pero lo que existe y no se puede contar y se siente aquí dentro, exige una palabra para decirlo. Esa palabra, en este caso, sería inmensidad. Es como una palabra empapada de misterio. Con ella no se necesita contar las estrellas ni los granos de arena. Hemos cambiado el conocimiento por la emoción, que es también una manera de penetrar en la verdad de las cosas"

La recopilación poética de Roberto Di Pasquale que estamos presentando representa un libro pródigo en palabras empapadas de misterio, de palabras que nos invitan a penetrar en los secretos unánimes del ser a través de las vías oscuras, subyacentes, de la emoción. "Las alusiones", título con el que nuestro poeta designa cada uno de sus poemas y, en general, toda su obra, parece querer darnos a comprender que la tarea del poeta es menos nombrar que aludir, ya que su lenguaje indirecto, de incesantes imágenes y paradojas, remite al lector a espacios situados más allá del plano inmediato de la conciencia. El poeta no nombra, no precisa el número exacto de las estrellas o de los granos de arena; las alude, y en su alusión está esa forma de conocimiento más revelador, más intenso, que Canek le transmitía a Guy, en la hermosa leyenda guatemalteca que acabo de recordar.

Roberto Di Pasquale explora, con lúcida perplejidad, el bosque de símbolos del que un día nos habló nuestro padre Baudelaire, y en esa exploración se condensan sus más firmes aptitudes creativas, las que con mayor profundidad y belleza justifican su destino de poeta.


Este libro es la suma de luna serie de libros que el poeta fue reuniendo a lo largo de una vida rica en experiencias, en ciudades, paisajes y gentes; una vida, por otra parte, reacia a la ostentación y a las estrategias más o menos sutiles o desfachatadas de la promoción y el alpinismo literario. En esta época de desvalorización cultural y, especialmente, de generalizada indiferencia por la poesía, los poetas se repliegan, se aíslan, o se esfuerzan por llamar la atención, a despecho, muchas veces, del propio decoro. No es este último caso el de Roberto Di Pasquale.

¿Pero hubo alguna vez una época propicia para la poesía? No son únicamente de hoy los discursos huecos y la frivolidad estrepitosa que hacen casi inaudible la voz de los poetas; esos seres extraños, acaso los últimos sobrevivientes de una raza en vías de extinción. No obstante, si bien los ruidos insidiosos o el denso silencio cubren a menudo la voz de los poetas, la poesía no cesa (como el rayo de Miguel Hernández), no se resigna, no se da por vencida. Está presente, como desde el principio de los tiempos, en la mirada de cada ser humano que vive la experiencia de descubrir el mundo y en los versos que algunos de ellos necesitan escribir para dar testimonio de su fervor, del deseo de participar sus particulares "alusiones", sus más íntimos y personales hallazgos.

Aquí está, para demostrar esa conmovedora persistencia, Roberto Di Pasquale, poeta cuya más reciente entrega tenemos el privilegio de presentar, aunque la mejor presentación la están haciendo sus propios versos, en su propia voz. Roberto ha hundido los ojos, los oídos, el corazón y las palabras en la entreña misma de la vida; sus poemas iluminan el rostro y los rastros de ese misterio que parece gobernar el orden o el desorden del mundo, los sentimientos y las perplejidades humanas. Su lenguaje es ceñido y en él priva la meditación, el talante de un hombre que siente y piensa, y además se interroga. Esa inteligencia del corazón y esa mirada dirigida a los recónditos secretos de la vida engendran las palabras que procuran alumbrar aquel interrogante que develó, hace cien años, Rubén Darío: "Y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos".

Lírico y racional a la vez, Di Pasquale soslaya la belleza meramente decorativa para concentrarse en una ardua aventura: la indagación en la condición existencial del hombre, pero sus versos no pueden confundirse con una fría operación intelectual. En sus "alusiones" el razonamiento, la reflexión ocupan un lugar importante, pero la emotividad subyace con su emergía vitalizadora o flota entre las palabras como un aliento imponderable. En última instancia, no son la novedad de los procedimientos formales o la actitud transgresora ante el lector los factores que determinan la calidad de una obra poética, sino la originalidad de pensamientos, imágenes y metáforas. Sobre todo, la capacidad del poeta para dotar de trascendencia su materia verbal: el temblor y el magnetismo que consigue infundir a su lenguaje.

La valoración de los poemas de Roberto Di Pasquale puede realizarse a partir de su sentido moderno de la expresión poética, en el que las formas libres, sueltas, participan, sin embargo, de innegable nitidez. Como ocurre con todos sus libros, en este volumen los poemas se continúan el uno en el otro, tanteando mediante su juego de analogías, con su combinación de hallazgos y preguntas, nuevas posibilidades de conocimiento.

Roberto Di Pasquale nos ofrece en este compendio de su obra el testimonio de una realidad más honda, en la que su espíritu se asomó serena o desasosegadamente. Ese "ensimismamiento activo", como lo definió en "el sayal y la púrpura" Eduardo Mallea, su primer padrino literario, así como su viaje por la profundidad de sus pensamientos, intuiciones o sueños, dibujan finalmente un mapa que se parece a su propio rostro.

La poesía es un misterio, un trémulo estado de gracia, una "indefinible esencia", como dijo Bécquer, que se transmite a través de las palabras, las mismas palabras de todos los días con las que designamos las cosas o nos comunicamos, pero que sabia o intuitivamente combinadas por los poetas, iluminan esas cosas y esa comunicación con una nueva luz. El verso, contra lo que sugiere la acepción popular que se da en nuestro país a este vocablo, es verdad, no macaneo; es síntesis, no divagación o cháchara, y no sirve para adornar la vida sin para alumbar sus ocultos repliegues.

Poesía y vida son para Roberto Di Pasquale dos términos indisolubles. Sus temas representan las claves de su desazón metafísica, existencial, la búsqueda de una verdad inasible. Va hacia la poesía como si quisiera alcanzar un espacio de salvación. Sabe que en una sociedad que tiene a la deshumanización y el utilitarismo, la poesía es el último refugio del espíritu.

"Las alusiones" constituye un ineludible aporte a esa batalla del espíritu que es necesario librar, empecinadamente, hoy más que nunca, para que el hombre no siga siendo víctima del egoísmo, la intolerancia y la banalidad. En esta era de los viajes especiales, los poemas de Roberto Di Pasquale proclaman, implícitamente, la necesidad de explorar el universo aún desconocido del corazón humano.

Buenos Aires, 26 de mayo de 2004

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